Mostrando entradas con la etiqueta hiperbreve. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hiperbreve. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de abril de 2011

literatura hiperbreve (2ª entrega)

EL CULTURAL, propone semanalmente un concurso de literatura hiperbreve: contar una historia en 140 carácteres en relación a un tema propuesto. Aquí dejo algunas de mis propuestas. Hay una de ellas seleccionada. ¿Apuestas?

La Chimenea
Mi abuela es como una chimenea pero al revés. Traga humo sin parar y, todas las navidades, echa a mi abuelo de casa.

Escondió su diario en la chimenea, baldía desde hacía mucho. Por San Juan la resucitaron y, al calor de sus recuerdos, soñó en futuro.

Cuando algo señala al cielo, los necios miran a las chimeneas.

Los fantasmas de Sir Tim O'Theo y Patson deambulaban por Las Chimeneas tratando de comprender por qué ya no los leía nadie.

La sombra
Hartas de nosotros, mi sombra y la de mi mujer se van a pasear todos los domingos, bien enredaditas.

Sabía disimular muy bien, pero su sombra no podía evitar ruborizarse cada vez que ella se acercaba.

Los nativos aún aseguran que ven pasar a las sombras de los soldados, silbando marchas militares en un carrusel perpetuo.

A menudo se queda atrás, jugando con los perros, coqueteando con las flores, acariciando puestas de sol. Ella sabrá lo que hace.

Cuando menos se lo espera, le lanzo alguna flor o un caramelo. Valoro mucho la lealtad.

La gata
Mesándose los bigotes, don Ramón sopesaba con la mirada el torso desnudo y sudoroso de su jardinero. Satisfecho, ronroneaba quedamente.

La gatita deambulaba con delicadeza entre los cadáveres. A pesar de la ingente cantidad de comida algo entristecía su ánimo.

Ella es una gata patosa que siempre cae mal. Yo, un abogado decente, sin futuro y con bigotes. Yo la alimento y ella me lame las heridas.

Tenedor.

Desdentando tenedores canturreaba: “me quiere, no me quiere”

A Andrés le dieron el cambiazo y, al calentarla con el mechero, se derramó toda la muerte. Su ángel de la guarda era muy testarudo.


La jaula
Hundido en mi sillón de mimbre, a menudo me sorprendo contemplando con envidia el piar feliz de mi pareja de periquitos.

Nunca fui tan feliz como cuando viví enjaulado en el ritmo de tu respiración.

Atrapado tras el código de barras de una botella de aceite, aquel piojo contemplaba resignado, desde su alacena, lindas y jugosas cabecitas.

Esperaba con ansia los días de función. Donde más libre se sentía era en la jaula de los leones.

“Cadena perpetua a los violadores". Verónica escribió en la pared, con la tripa revuelta.

-¿Qué? ¿Los liberamos ya? -dijo el diablo desde su terraza con vistas a la Tierra.
-Déjalos un poquito más -contestó Dios.

 
El termómetro
Inconscientemente, todavía me encojo sobre mí mismo cuando mi mujer sacude al aire el termómetro.

Tras 40 años comprobando que su temperatura no variaba de los 36.5 no tuvo más remedio que reconocer que no tenía corazón.

La cigüeña
Marchó a la ciudad. Trabajó duro y triunfó. En vano mira a veces hacia arriba. No hay cigüeñas que aniden en rascacielos.

jueves, 3 de marzo de 2011

Cuenta 140 (La caña)

Miró el fondo de su vaso, contrariado. Se dio cuenta, demasiado tarde, de que los males de los que se había olvidado eran todo lo que tenía.

Ganador concurso microrrelatos Cuenta 140 de El Cultural

miércoles, 23 de febrero de 2011

Hace tiempo encontré...


La editorial SM, con motivo de la celebración de la 33ª edición de los Premios de Literatura Infantil y Juvenil El Barco de Vapor y Gran Angular, pone en marcha la segunda edición del Concurso de Microrrelatos SMs.

En 160 caracteres como máximo y con la frase de inicio "Hace tiempo encontré..."

Espejos
Hace tiempo encontré… una especie de espejo que me reflejaba bonito. Yo me miraba feo y el espejo me devolvía bonito. No te hablo de amor, pero no quiero dejar de presumir en tus ojos.

Mi gato
Hace tiempo encontré… un gato andrajoso que ni maullar sabía. Lo adopté y le enseñé a hacer reverencias en francés. Ayer se fugó con un viejo analfabeto de manos grandes y suaves.

Niñato
Hace tiempo encontré… un niño de pelo negro que me miraba, como retándome. Sin hablar ni pestañear. Riendo, entregué mi fusil y me fui con él a jugar.

Maleducada
Hace tiempo encontré… mi alma tirada por el suelo, borracha, insultándome a voz en grito. Imposible razonar con ella. Tomé un caramelo contra el mal aliento y la dejé allí. Tirada.

Aventureras
Hace tiempo encontré… a mis gafas de sol mirando nostálgicas al horizonte. Al final comprendí su desconsuelo. Esta noche me las pondré para que, por fin, puedan ver la luna.

lunes, 14 de febrero de 2011

literatura hiperbreve

EL CULTURAL, propone semanalmente un concurso de literatura hiperbreve: contar una historia en 140 carácteres en relación a un tema propuesto. Aquí dejo algunas de mis propuestas (ninguna seleccionada).

San Valentín

Aquella viuda acudía a todos los velatorios. Entre las ropas de los difuntos escondía una margarita. Regalos para su amado en el cielo.

-Y a mí, ¿quién me querrá? -pensó, inquieto, sin soltar su arco y sus flechas.

No veas lo que lloró aquella solterona cuando se le murió su plantita. ¿Qué se puede esperar de alguien que llama "Valentino" a su geranio?

Armado con mi ramo de rosas reparto amor a 1 euro todas las noches. Soy Ahmed. El San Valentín de tu discoteca.

 
Peluquerías
María lloraba desconsolada.
-Mira que te lo dije pero tú, ni caso. Si es que, ¿cómo no te iban crucificar con los pelos que me llevabas?

Hijo y nieto de peluquero, Pelonio Barbero Sevilla retó a su destino y montó una inmobiliaria. Sus antepasados aún ríen en sus tumbas.

Admitió que su talento natural no era el que él hubiera deseado. A cambio, en su revistero sólo podías encontrar obras de Dostoievski.

Cuando salió ya no sufría por su amor. Dejó sus recuerdos cadáver, descuartizados sobre el suelo de la peluquería.

Tu olor me hace llorar a gritos. Pero mis cabellos de cisne y mi corazón de fieltro necesitan sanearse un par de veces al año.


Estufa
Se acunaba fantaseando con una enorme estufa en la que ardían todos los papeles de su gris oficina. Y todos sus compañeros. Menos Raquel.

En casa sólo teníamos una estufa. Una de esas antiguas, de metal. Pero muy esmirriada. Con razón Papá Noel nunca pasó a dejarnos regalos.


El humo
Entendía su talento como una maldición física. Necesitaba hacer sonar su chimenea si no quería que sus calderas explotaran de historias.



Rebajas
Cuando mamá dijo que íbamos al centro comercial, mi hermanita se alegró. Mientras pedíamos en la puerta, ella jugaba a las tiendecitas.

El crítico gastronómico más feroz y temido de la capital, cuando iba al pueblo siempre decía: -Qué bueno está, mamá.


Carbón
Cada Reyes le dejaba dos pedazos de carbón sobre su tumba. Cada 1 de noviembre recibía un ramo de rosas negras. Como siempre, sin tarjeta.

Era un maniático del orden. Tras la nicotina, alquitrán. Por último, monóxido de carbono. El caos sólo salía de su vida en forma de humo.

Mi futuro es tan negro como, ay, el color de tus ojos.

  
Los santos inocentes 

Encontraron un monigote de papel sucio entre la basura. Fue el mejor de los juguetes para los niños del vertedero.

La Lotería
-¿Qué hace un número como tú en un sorteo como éste? -dijo la niña despectiva.